Cómo hacer Falafel: la croqueta de tiempos bíblicos

El Falafel, ideal para ser servido como entrante, es uno de los platos más populares de de Oriente Medio que se ha instalado en las cocinas de todo el planeta.

Pese a la creciente fama de esta croqueta, se desconoce verdaderamente su origen. Unos piensan que proviene del antiguo Egipto, y otros creen que es original de la India, donde se cocinó en un pan con especias amargas. La palabra “falafel” viene de la palabra árabe فلفل (filfil), que significa pimiento.

El origen podría estar en india, una de las mayores cosechadoras de garbanzos del mundo

El falafel tradicional de Oriente Medio, se hace con habas (tradicional de Egipto), con garbanzos o con una mezcla de ambos. Lo que marca la diferencia es que ni las habas ni los garbanzos se cuecen, simplemente se remojan.

Ingredientes: garbanzos o habas, cebollas picadas, perejil fresco, cilantro, ajo, comino molido, pan rallado, levadura en polvo, sal, pimienta negra y, para freír, aceite de girasol.

Para elaborar el Falafel, primero de todo, se ha de dejar los garbanzos en remojo la noche anterior. Para empezar a cocinarlo, el primer paso es escurrir los garbanzos, y añadirlos con las cebollas, los ajos, el perejil, el cilantro fresco y una taza de agua en la batidora hasta conseguir una textura espesa.

Seguidamente añadir la sal, el comino molido, la pimienta negra, la levadura y mezclarlo un poco. Dejar reposar la mezcla aproximadamente 30 minutos. Después, formar con la mezcla pequeñas bolas –si la mezcla no permite hacerlas porque ha quedado muy líquida añade pan rallado. Y por último, freír en abundante aceite, a fuego medio hasta que queden dorados.

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