Diario de un viaje a Camboya, antigua Perla de Asia

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Se había hablado mucho de los jemeres rojos y las atrocidades cometidas, cuando visité Phnom Penh, comprendí lo que padeció el pueblo camboyano.

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El avión aterrizó en Phnom Penh, la capital, pero mis maletas se habían quedado en Bangkok y ya las daba por perdidas. Mr. Pea, de la Oficina de Turismo, me esperaba en el aeropuerto y me prometió que aquella misma noche tendríamos mis maletas. Y dicho y hecho, llamó por teléfono una veintena de veces y antes de ir a cenar me dijo que las maletas habían llegado al aeropuerto; nunca había recuperado las maletas con tanta rapidez, y no eran pocas las veces que me las habían extraviado.

Según la leyenda, Phnom Penh fue fundada cuando una mujer anciana llamada Penh encontró cuatro imágenes de Buda en la orilla del río Mekong. La vieja señora las ubicó en una colina cercana, y la ciudad creó a su alrededor Phnom Penh (Colina de Penh).

Algo que me llamó mucho la atención fue la escasa iluminación de esta  ciudad, incluso las tiendas permanecen casi a oscuras y encienden las luces cuando entras. La electricidad para ellos es muy cara (1 Kw/h cuesta unas diez veces más que en España).

Phnom Penh es una ciudad muy cómoda para moverse. Bajo el protectorado francés en 1853 diseñaron sus calles con trazado cuadricular numeradas, algo parecido a Nueva York. Asimismo, les legaron numerosos monumentos tan importantes como el Palacio Real con la Pagoda de Plata  (el nombre se debe a que el suelo está cubierto con 5.000 baldosas de plata de 1 kilo cada una), El Museo Nacional, el Psar Thmei (Mercado Central) e impresionantes ministerios del Gobierno.

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Palacio Real de Phnom Penh.

 

El gobierno de Sihanuk fue una época floreciente para la ciudad, hasta que fue derrocado  en 1970. En esos años Phnom Penh tenía unos 500.000 habitantes.

En 1975, cuando la guerra de Vietnam se extendió a Camboya,  la ciudad se llenó de refugiados hasta llegar a la cifra de más de 2.000.000. Fue ese año, el 17 de abril, cuando los jemeres rojos se hicieron con el poder, obligando a los habitantes de la ciudad a  emigrar de forma inmediata a los campos, quedando las familias divididas. En la ciudad quedaron unos 50.000 habitantes, todos ellos del régimen  adictos al partido  y familiares de los jemeres rojos. El Museo Tuol Sieng, antiguo Instituto Tuol Svay Prey, fue convertido por las fuerzas de Pol Pot en una prisión conocida como Prisión de Seguridad 21, convirtiéndose en el mayor centro de detención y tortura del país.

Cuando el ejército vietnamita liberó Phnom Penh, de las 17.000 personas retenidas solo quedaban siete prisioneros vivos. Es muy deprimente visitar tanto el Museo como el Campo de Exterminio, pero necesario para poder evaluar lo que las mentes tortuosas son capaces de llevar a cabo. Hoy, al escribir este reportaje todavía se me pone la piel de gallina. Hay que visitarlo para comprender las atrocidades que sufrió el pueblo camboyano. En ese momento solo pude admirar con respeto a este pueblo que, después del deterioro sufrido por los jemeres rojos, empieza a resurgir vigoroso de entre sus cenizas. Mirando siempre hacia delante, pero sin olvidar el ayer.

Ang Kim Eang había dispuesto un coche con chófer para desplazarnos por todos los lugares a visitar. Mr. Pea se ofreció a acompañarnos y junto con mi hermano empezamos un recorrido por la vieja Kampuchea, tan cargada de leyendas y con una gran riqueza patrimonial.

Tardamos unas seis horas en cubrir los 230 km que nos separaban de Sihanoukville, en la provincia de Kampong Som. Las carreteras dejan  mucho que desear y aunque las distancias son cortas, sacar un promedio de 50 km/h es una verdadera odisea. La gran ventaja de no correr mucho es que puedes ir admirando los poblados que cruzas, viendo cómo sus habitantes hacen su vida junto a la carretera.

Sihanoukville, situada al surdel país, es un cabo, o, mejor diría yo, una pequeña península privilegiada, rodeada de maravillosas playas, islas tropicales, lugares espectaculares  para el submarinismo y una animada vida nocturna.  Hacen que este destino sea el más apreciado para el turismo.

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Playa de Sihanoukville.

 

Sabía de la existencia de las playas del sur de Camboya, pero desconocía totalmente su belleza cautivadora. Cuatro preciosas playas rodean el cabo donde se alza la ciudad de Sihanoukville, cada cual más bella y atractiva. Las más famosas  son la playa de Occhneateal, conocida como playa de Serendipity, la playa de Otres, Victory Beach,  Hawali Beach, Lamberkay Beach, playa de Koh Pos e Independence Beach. Entre esta zona y la de Serendipity se encuentra la más bonita de Sihanoukville, la Playa de Sokha, propiedad exclusiva del Hotel Sokha Beach Resort, un complejo hotelero con dos categorías, cuatro y cinco estrellas lujo, con unas instalaciones perfectas para el más exigente turista, varias piscinas, restaurantes con cocina internacional y del país y dos spa atendidos por más de cincuenta expertas masajistas que ofrecen una excelente carta de tratamientos terapéuticos.

Pero no solo cuenta con playas de ensueño e islas exóticas. En la misma provincia de Kompong Som  está el bosque protegido Kbal Chhay, con unas espectaculares cascadas que llevan su mismo nombre. Es una de las zonas más concurridas de la región por los nativos, hasta tal punto que han construido plataformas con troncos para que la gente pueda tomar su picnic mientras las contempla. Mucha gente se baña vestida debajo de la cascada principal, otros permanecen sentados sobre las rocas donde el agua les cubre hasta el pecho.

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Cascadas Kbal Chhay.

 

El Parque Nacional de Ream es otro de los atractivos de que dispone Sihanoukville. Se encuentra a 18 km de la ciudad y es el albergue de numerosas especies de aves  amenazadas, como el milano dramático o el águila pescadora de pecho blanco; también se puede encontrar el marabú jabanés, el tántalo malayo y el tántalo indio, varios tipos de cigüeñas… Además, para los aficionados a las mariposas es el lugar ideal; allí se encuentran especies como Hymphalidse, Papilionidae, Pieridae y entre otras muchas la Lycaenidae, así como una gran diversidad de relucientes libélulas.

Y aquí no  termina el atractivo de Sihanoukville. Enfrente del cabo, salpicando el mar, pequeñas y paradisíacas islas con aguas cristalinas y arenas doradas hacen de todo ello un lugar de ensueño, un destino ideal para el turista que busca lugares insólitos, poco frecuentados para sentirse como un verdadero Robinson.

Podrás navegar en el Yacht “SUN” para visitar todas las islas, incluso quedarte a dormir en alguna de ellas. Las Krong Salrm Island, Takear Island, Resey Island y muchas más son pequeños paraísos de agua transparente  anclados en el mar que hacen la delicia del visitante, tanto pata bañarse y hacer submarinismo como para deleitarte con los ricos corales. Unos lugares maravillosos apenas conocidos y explotados turísticamente.

Imperio Khmer (o Jemer)

Solo estuvimos cuatro días en el Sokha Resort y el tiempo pasó en un abrir y cerrar de ojos. Había demasiado por visitar, habríamos necesitado un par de semanas para poder disfrutar de sus bosques, grutas, cataratas e islas, lugares tan fascinantes como  desconocidos para el turista europeo.

Tanto a la derecha como a la izquierda de la península donde se encuentra Sihanoukville hay parques nacionales de una extraordinaria belleza. A la derecha están los legendarios Montes Cardamomo y a la izquierda  de la costa la Montaña del  Elefante, Chuor Rhnom Damreil, un lugar de un sorprendente encanto donde encontrarás esa magia que impregna la combinación de las viejas poblaciones coloniales y su gran variedad de atractivos naturales, como el Parque Nacional de Bokor, la ciudad de Kampot y Kep, donde se encuentran varias cuevas y templos.

Los Montes Cardamomo son una de las zonas verdes mejor conservadas del suroeste asiático y una de las más sobrecogedoras por su  grandiosidad. Es el lugar adecuado para hacer ecoturismo, con una extensión de 20.000 km2 que alberga unos 60 animales en peligro de extinción, incluidos elefantes asiáticos, tigres, osos y cocodrilos, más ocho especies de tortugas. Se trata de una región de selva virgen donde la vegetación conecta  ininterrumpidamente el mar con las cimas. El gobierno está a la espera de que sea declarado Patrimonio Nacional de la Unesco.

Salimos del hotel a una hora muy temprana, ese día teníamos que  cubrir los 544 km de distancia que nos separaban de Siem Reap. Llegamos al  resort por la noche, a la hora de la cena.

Teníamos un programa muy extenso para los cuatro días que permaneceríamos en esta ciudad, la más turística de Camboya. Su principal atractivo son los templos de Angkor,  diseminados a pocos kilómetros de la ciudad de Siem. Muy pocos lugares en el mundo albergan tanta historia como esa ciudad olvidada en la selva, habiendo sido la capital más poblada del mundo.

Pocos lugares he visto tan fascinantes y singulares como  Angkor Wat: más de cien templos que muestran el gran apogeo que tuvo esta gran ciudad hace seis siglos. Esta civilización Khmer (o jemer)  floreció en Indochina durante los siglos IX al XIII y llegó a ser la ciudad más importante y poblada del mundo. A partir de entonces fue olvidada en la selva,  solo habitada por unos monjes y esclavos, hasta que a mediados del siglo XIX el explorador francés Henric Mouhot  se topó con ella. Con el paso de los años se ha podido rescatar de la selva este esplendoroso parque arqueológico. Los Khmer que vivieron en el actual territorio de Camboya (cuyo nombre procede del vocablo sánscrito masculino Kambuja, “Tierra de los hijos de Kambu”, un asceta místico) supieron aprovechar los singulares  rasgos de la llanura de Angkor para crear una increíble red hidráulica de embalses, canales y campos de arroz que no solo garantizaba la subsistencia de un millón de personas, sino que hicieron posible acumular excedentes que se emplearon para financiar innumerables construcciones.

Los reyes Khmer eran hábiles y belicosos gobernantes que,  inspirándose en los conceptos indios de la realeza y los cultos locales de los espíritus y ancestros divinizados, erigieron asombrosos templos piramidales a modo de reproducciones y representaciones de la mítica montaña cósmica. Los templos jemeres fueron cuna de la antigua civilización del Imperio Khmer (o jemer), que duró 630 años, desde el 802 hasta el 1432. Todavía nadie sabe cómo desapareció tan misteriosamente una civilización con tan alto grado de cultura y tan densamente poblada, dejando un  legado de fascinantes santuarios y templos que surgen en la selva como gigantes que no se rinden al olvido.

El Angkor Wat es el monumento más grande de Angkor y el mejor conservado, siendo una obra maestra de la arquitectura. Fuel el rey Suryavarman quien ordenó su construcción, que duró 30 años,  siendo una réplica en miniatura del universo de piedra, representando un modelo terrenal del mundo cósmico. Sus cinco torres corresponden a los picos de los montes sagrados Meru. La pared exterior se corresponde a las montañas del borde del mundo y el foso que las rodea el más allá de los océanos.

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Angkor Wat.

 

Aparte de Angkor Wat destacan también los templos de:

Ta Prohm, uno de los más espectaculares y posiblemente el más fotografiado, rodeado de espectaculares muros de piedra volcánica. El templo esta semi-cubierto por diversos árboles, desde la higuera de bengala a los impresionantes árboles de Cibo gigantes, cuyas raíces se hunden entre los muros formando figuras espectaculares. El otro es el Templo Bayon, situado en el centro de la capital y el favorito de los visitantes. Personifica el genio creativo y el ego inflado del legendario rey Jayavarmab VII. Es un lugar de pasillos estrechos, escaleras  y 54 torres góticas decoradas con 216 enormes rostros de Avalokiteshvara, que se parecen mucho al propio rey. Estas enormes cabezas observan desde todos los ángulos, anhelando poder y control. La mejor hora para visitarlo es al amanecer, cuando el sol va iluminado los rostro de piedra uno detrás de otro.

Seguimos nuestro recorrido y visitamos en barca   el  pueblo de Kompoug Phluk  del Lago Tonle Sap, que significa “El Lago de Agua Dulce” o “El Gran Lago”. Es el mayor lago de agua dulce en el sudeste de Asia y una de las fuentes más ricas del mundo en diversidad biológica, con peces de agua dulce, reptiles y mamíferos. Es además un santuario de aves y hogar de muchas especies raras. En este poblado de pescadores de lo más pintoresco viven 657 familias y casi la totalidad de sus casas están suspendidas sobre el agua, encima de maderas que se hunden en el lago. Fotografiar tan curioso paisaje y peculiares habitantes es imprescindible.

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Pueblo de Kompoug Phluk.

 

Importante a saber:

– La moneda local es el Riels, aunque casi todos los precios están en dólares. Es mejor llevar dólares que euros, aunque estos últimos también los cambian los bancos.

– Aunque durante décadas fue protectorado francés, el idioma más común es el inglés.

– En Camboya los precios son muy bajos. Se puede comer en un restaurante  por uno o dos dólares por persona.

– La diferencia horaria es de seis horas respecto a España.

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