Cataratas de Iguazú, contacto con la Naturaleza

Una de las grandes atracciones turísticas del mundo, y muy especialmente de América del Sur, son las famosas cataratas de Iguazú, situadas entre Argentina, Brasil y Paraguay.

Los múltiples paseos que se organizan en las cataratas, entre ellos el romántico recorrido bajo la luna llena, producen al visitante una sensación extraordinaria de libertad, en lo que se refiere al majestuoso contacto con la naturaleza que se respira en este lugar.

Entre sus muchos recorridos está el de la de la Isla de San Martín, la única isla del Iguazú Inferior de múltiple belleza escénica y resguardo de la flora y fauna del Parque Nacional Iguazú.

Para quienes buscan aventura, desde el corazón de las Cataratas, con vistas del salto “San Martín” y de “La Ventana” y cruzando el río Iguazú inferior, el viaje a la isla es un desafío de contacto pleno con la naturaleza y esfuerzo físico. Con 650m de recorrido, el sendero comienza por la escalada de 172 escalones de piedra.

Se accede desde el embarcadero situado en el Paseo Inferior. Desde allí lanchas totalmente equipadas efectúan el pase a la isla. Se desembarca en una playa de arena en forma de herradura y una vez allí el visitante puede tomar sol y refrescarse en sus orillas.

A través de una escalera de ascenso se accede al sendero que conduce al balcón que esta sobre el espectacular Salto San Martín.

Dentro de la isla se accede a una única formación geológica denominada “La Ventana”, que permite visualizar a la distancia una panorámica de la Garganta del Diablo y los saltos brasileros. Este paseo tiene un grado de exigencia físico “Alto” y demanda para su recorrido unas dos horas aproximadamente; se regresa descendiendo las escaleras al embarcadero de la playa y desde ahí se traslada nuevamente al embarcadero del Circuito Inferior.

Otro paseo espectacular es el del Circuito Inferior. Con una pasarela que se interna por debajo de los saltos, al corazón de las cataratas, este circuito ofrece una experiencia más íntima con el paisaje y un contacto pleno con la naturaleza. En él, el visitante podrá “sentir” el espíritu de la selva: la humedad, los sonidos, los aromas, el vapor penetrante que se adueña de toda el área. Se trata de un recorrido circular de unos 1.700 metros por el que se accede a 8 miradores de gran atractivo.

Por su parte, el Circuito Superior es un recorrido que ofrece una caminata por el área superior de los saltos. Se trata de 650 metros de recorrido que ofrecen una vista panorámica del conjunto de los saltos y del delta del Río Iguazú. Seis amplios miradores y lugares de descanso convierten al paseo en una fuente de energía y relax al contacto con el agua.

También hay paseos bajo la luna llena. La fascinación que ejerce el recorrido nocturno sobre los visitantes es plenamente justificado, ya que las escenas registradas durante el paseo son por lo mínimo curiosas: hay quienes buscan sacar el mayor provecho del baño de la luna entregándose al ejercicio de la meditación, otros renuevan allí sus compromisos de amor y no falta quien derrame algunas lágrimas de significativa emoción al apreciar desde una perspectiva totalmente distinta la caída de agua de la Garganta del Diablo en las noches de plenilunio.

El nombre de las cataratas, es decir Iguazú, proviene de la palabra guaraní “Aguas Grandes”. El primer explorador español que vio las cataratas fue Álvar Núñez Cabeza de Vaca en 1541. Las cataratas tienen 4 kilómetros de anchura. Esto significa cuatro veces la anchura de las Cataratas del Niágara. Las cataratas están divididas por varias islas, con un total de 275 cataratas separadas. Durante la estación de las lluvias de noviembre a marzo, el caudal medio alcanza un máximo de 12.750 metros cúbicos por segundo. Desde la base de las cataratas, un velo de neblina se alza sobre 150 metros en el aire, creando un arco iris espectacular.

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