Canadá de costa a costa

Las Cataratas del Niágara, una de las grandes maravillas naturales del mundo, son el atractivo turístico más famoso de Canadá, pero no el único. Lagos, montañas, festivales, hermosas ciudades y un sinfín de actividades convierten el país en un destino más que atractivo.

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Lago Louise. Banff National Park. Alberta.

¿Estás pensando en ir de vacaciones a Canadá y es tu primer acercamiento al destino? Lo vas a tener difícil. Son tantos los lugares por descubrir y tantos los atractivos que ofrece que no sabrás por dónde empezar. ¿A dónde ir? ¿A los lagos? Hay más de dos millones. ¿A esquiar? En invierno British Columbia, Alberta, Québec y Ontario ofrecen zonas de esquí para distintos niveles y distintos presupuestos. ¿O tal vez prefieras visitar osos polares? De la Bahía de Hudson, en Churchill, salen excursiones para contemplarlos en su ambiente natural.

En verano Canadá se viste de colores y sale a jugar. Su clima caluroso propicia actividades al aire libre como vela, esquí acuático, tenis, golf, festivales como Caribana en Toronto o Juste pour Rire en Montreal,  conciertos de rock, pop y más, carreras como el Grand Prix de Montreal, el Gran Premio de Edmonton  o el Gran Premio de Toronto… Busques la diversión que busques, seguro que la encuentras.

Si te atrae la naturaleza, British Columbia, en la costa Oeste, es la provincia que buscas. Desde la Isla de Vancouver hasta la frontera con Alberta, donde se une con las Rocosas en el parque Nacional Yoho, la belleza del entorno te dejará boquiabierto. Sus variados paisajes, abundantes ecosistemas y maravillosas ciudades no tienen desperdicio. Victoria y Whistler, el famoso resort de esquí en las Coastal Mountains, son paradas obligadas. Vancouver merece mención  aparte. Es una de las ciudades más sorprendentes y en ella el contacto con la naturaleza siempre está al alcance de la mano. El Stanley Park es uno de los grandes parques del mundo y una de las principales atracciones turísticas de la ciudad, y tiene la ventaja de que en él siempre pasa algo: festivales, exhibiciones, carreras… El Puente Suspendido de Capilano es otra de las atracciones más populares. Está a escasos minutos del centro y ofrece una mezcla única de naturaleza, aventura, historia y cultura. Definitivamente,  una visita esencial en la lista de actividades.

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Vista de Vancouver.

 

El más célebre de los parques nacionales de las Rocosas es también el mejor de Canadá. Verdes valles, picos nevados, lagos de aguas color turquesa, aire puro de montaña… Decir majestuoso es poco para hablar del Banff National Park. Cuenta con unos 25 picos de más de 3.000 metros de altura que se reflejan en las aguas de sus numerosos lagos, como el lago Maligne, el Moraine o el Louise, y su enorme extensión (6.641 km2) es ideal para la práctica del senderismo y el piragüismo en verano. También en Alberta está otra de las zonas naturales más bellas del mundo, la zona que comprende las rocosas canadienses desde Canmore hasta el parque Nacional de Jasper. Imposible explicar con palabras la belleza de estos parajes.

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Lago Moraine. Banff National Park. Alberta

Sin abandonar la belleza natural, llegamos a la Gran Región de Niágara, en Ontario. En esta zona encontramos las ciudades de St. Catharines, Thorold, Welland y Port Colborne, así como los pueblos de Fort Erie, Grimsby, Lincoln, Pelham y Niagara-on-the-Lake. Precisamente éste último es uno de los más acogedores, románticos y tranquilos de la región, con sus jardines y casas de arquitectura inglesa victoriana, sus parques y sus boutiques. La región de Niágara es perfecta para divertirse y descansar, además de ofrecer un gran número de actividades para todos los gustos y edades,  desde visitar viñedos y jugar al golf a dar un paseo en helicóptero. Por supuesto, uno de los paseos de rigor en verano es el que se hace a bordo de uno de los barcos Maid of the Mist hasta el mismo torrente de agua de las cataratas. El otro es el Journey Behind the Falls (el que se hace por los túneles de las cataratas), una experiencia emocionante junto a las enormes caídas de agua.

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Cataratas del Niágara © OTMPC

 

Toronto, la capital de la provincia de Ontario, es la ciudad más grande de Canadá y una de las más cosmopolitas y multiculturales. En ella encontrarás todo lo que se puede esperar de una metrópolis moderna: bares, discotecas, conciertos, teatro, las mejores boutiques del país, partidos de hockey, basketball y baseball profesionales… Además, a una hora y media están las cataratas y los casinos de Ontario. Paseando por el parque James Gardens, en la parte oeste de la ciudad,  recuperarás la paz y tranquilidad necesarias para seguir con la ruta.

En Ontario Oriental, sobre el río del mismo nombre, se alza Ottawa, la capital de Canadá, una mezcla de arquitectura e historia con un centro tan compacto que permite recorrer todos los sitios de interés a pie. El Canal Rideau, que atraviesa la ciudad hacia el sur, es en sí mismo  un centro de entretenimiento durante todo el año, pudiéndose pasear o navegar en verano y patinar sobre su superficie helada en invierno. Entre las visitas obligadas no debes perderte los edificios del Parlamento (en julio y agosto el cambio de guardia es diario), la National Gallery (con más de 25.000 obras de arte), Notre Dame (la iglesia católica más conocida de Ottawa) y el Nepean Point (un mirador desde el que podrás divisar todo el centro de la capital). Para comer puedes dirigirte a la animada zona del Byward Market.

Llegando al extremo Este está Montreal (Québec), con todas las comodidades y atracciones de una ciudad moderna pero con el encanto de su arquitectura antigua y la salud de sus áreas verdes. Es una ciudad única en el mundo que destaca por la interacción de las culturas que viven en ella, principalmente francesa e inglesa. De hecho, esa confluencia cultural es lo que la hace interesante y le da ese aire urbano cosmopolita y progresista.

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Montréal, Quebec. Canadá © Ministere du Tourisme du Quebec

 

Su rico patrimonio arquitectónico abarca cuatro siglos de historia, del régimen colonial francés a la ciudad contemporánea. Además, cuenta con cerca de treinta museos, entre los que destacan el Museo de Bellas Artes, el Centro Canadiense de Arquitectura y el Museo de Arte Contemporáneo. En las calles adoquinadas del Viejo Montreal, entre las fachadas de los siglos XVIII y XIX, aún se escucha el ruido de las carrozas. Para vistas inmejorables, el Mont Royal y la Torre de Montreal, que domina el Parque Olímpico.

Texto: Juan Delgado

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