Iznájar ahuyenta los malos espíritus… con melones

Cuando llega la noche de Todos los Santos, el pequeño pueblo cordobés de Iznájar se ilumina de una forma muy especial. Con sus propias manos las familias convierten los pequeños melones que los agricultores guardan al final de la cosecha, los conocidos como “zocatos”, en singulares farolillos. Después recorren las calles de la Villa hasta llegar al Castillo para ahuyentar a los malos espíritus del pueblo.

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